Despúes de mucho tiempo intentando retomar el blog, momento que nunca llegaba por esa falta de inspiración propia de una bohemia sin plaza fija, he decidido empezar haciendo un balance, a ojo de águila, de lo que han supuesto estos últimos meses atrás.
El año empezó más mal que bien para que nos vamos a engañar. Tan mal que necesité irme a varios lugares de España para que mis energías del alma se renovaran con cada rincón que mis retinas eran capaces de captar cuya finalidad era volver a mi esencia primaria y así fue.
Anteriormente, he dicho que sería a ojo de águila, es decir, voy a obviar muchísimos detalles porque en primer lugar, no procede a estas alturas y segundo que más lejos de la realidad quiero aburriros.No obstante, retomo el párrafo anterior. Volví a ser yo y a proyectar esa energía positiva que siempre me ha caracterizado y empecé a ver resultados. Inciso, que ya dedicaré una entrada si cabe, pero cuando proyectas energías positivas eso es lo que recibes por tanto si tenéis energías negativas, hacer una limpieza pero urgente.
Los resultados fueron viniendo, paulatinamente, a través de personas que al día de hoy son mis amigos, algunos con más fuerza que otros pero el cariño ahí está, y desechando aquellos que ocupaban plaza sin hacer más eco que la ausencia. Difícil decisión pero para dar cabida a lo bueno hay que sacar lo malo. ¿Quién es capaz de mezclar el agua con el aceite? pues la bondad y la maldad no se casan, esto es así.
Gracias a esas personas y a mis ganas de ver la vida desde otras gafas decidí avanzar, crear y a creer en aquellos detalles que perdí y encontré sumergidos en la amistad, y por supuesto en el amor.
Y de repente, la vida tan caprichosa como ella sola te besa, te besa despacio pero bonito y te pone, entre esas personas que han llegado, a una un poquito más especial. Tan especial que hace que vivas en un intervalo de tiempo tan corto cosas que abarcarían meses. Es especial porque así lo lleva adherido a su ADN. Y eso lo llevo grabado en mi piel, en mi mente y en mi corazón y seguirá así porque lo vale y lo merece.
Y este es mi punto de partida a lo que será, en medida que tenga tiempo,mi pequeño rincón donde estáis tod@s invitad@s.
No hay beso que sea pequeño y caricia que no estremezca. Verso extraído de mis poesías. Sara(c)2013
No hay comentarios:
Publicar un comentario